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Todo sobre el Masaje

¿Qué es el masaje?

El arte del masaje implica la interacción con las capas superficiales y profundas de los músculos corporales, mediante una serie de enfoques táctiles, con el propósito de realzar su funcionamiento. Esta práctica abarca la asistencia en procedimientos de recuperación, la atenuación de la respuesta refleja de los músculos, la regulación de la excitabilidad motoneuronal, la fomentación de la relajación y la sensación de bienestar, así como su empleo como una actividad recreativa.

Históricamente, el masaje representa uno de los métodos más antiguos que los seres humanos han empleado para acceder a un recurso natural contra la incomodidad física. Su desarrollo y aplicación han evolucionado en paralelo con la sociedad, moldeándose gradualmente en la técnica de «toque estructurado» que conocemos en la actualidad.

La diversidad de modalidades de masaje es amplia, abarcando desde formas relajantes hasta aquellas que tienen un matiz emotivo o sensual. Además, incluye la vertiente terapéutica especializada (masoterapia) en el contexto médico y la aplicación en el ámbito deportivo, con el propósito de optimizar la actividad física.

Historia

Se han hallado pruebas arqueológicas de la presencia del masaje en distintas civilizaciones ancestrales como la china, la india, la japonesa, la coreana, la egipcia, la romana, la griega y la mesopotámica.

Ilustración en los murales de la tumba de Akmanthor en Egipto.

Pintura de John Singer Sargent (1856-1925) titulada «Masaje en un hammam» (1890-1891). En el año 2330 a.C., en Saqqara (Egipto), la Tumba de Akmanthor [8], también conocida como la Tumba del Médico, presenta la representación de dos hombres realizando una actividad, presumiblemente un masaje, en los pies y manos de otro individuo. Hacia el año 2000 a.C., se registra por primera vez la palabra muššu’u (‘masaje’) en textos sumerios y acadios descubiertos en la antigua Mesopotamia a principios del siglo XXI, junto con una descripción de su aplicación.1 En el siglo V a.C., en China se compone el Huangdi neijing, también llamado el Canon Interno del Emperador Amarillo. Aunque su título sugiere que se originó en la época del Emperador Amarillo (aproximadamente 2700 a.C.), en realidad fue creado durante el periodo de las Primaveras y los Otoños (722-481 a.C.), que marca el comienzo de la historia escrita china. Esta obra recopila los conocimientos médicos hasta ese momento y sentó las bases de la medicina tradicional china. En el Nei jing se menciona el masaje en 30 capítulos diferentes, especificando diversas técnicas para el tratamiento de dolencias y lesiones. En el año 700 a.C., Bian Qüe, el médico más antiguo conocido en China, emplea el masaje en su práctica médica.

Óleo sobre tela de Édouard Debat-Ponsan pintado en 1883 Hacia el año 500 a.C., Yívaka Komara Basha, también conocido como Shivago Komarpash, desarrolla el masaje tradicional tailandés (nuad boran) y la medicina tailandesa. Según el Canon pali budista, Yívaka era el médico de Buda. Él estableció un sistema de sanación que incorporaba la acupresión, la reflexología y posturas de yoga. El masaje tailandés tradicional fusiona las tradiciones médicas indias y chinas. En Tailandia, Yívaka es reconocido como el Padre Doctor. En el año 493 a.C., en el Libro de Ester (2.12) se menciona que las esposas de Jerjes seguían un régimen de belleza que incluía un tratamiento diario con aceite de mirra.4 En el año 380 a.C., Hipócrates (460-380 a.C.) de Grecia escribe: «El médico debe tener experiencia en muchas cosas, pero en especial en anatripsis [‘frotar’]».5 En el siglo III a.C., el término masaje (mardana) aparece por primera vez en el Majabhárata, un texto religioso-épico de la India.6 En el mismo siglo III a.C., el médico Charaka publica el Charaka-samjita, el tratado más antiguo de los tres en la medicina ayurvédica, que incluye referencias al masaje.7 Hacia el año 581 d.C., en China, Sun Si Miao introduce diez nuevas técnicas de masaje y sistematiza su aplicación en el tratamiento de enfermedades infantiles mediante terapia de masaje. Siglo IX: Hunayn ibn Ishaq traduce al árabe varios manuscritos del médico romano Galeno. Siglo XI: Avicena, médico persa (980-1037), publica Al-qānūn fī aṭ-Ṭibb (el canon de la medicina), donde se mencionan analgésicos y otros métodos de alivio del dolor, incluido el masaje. En el año 1150, en un bajorrelieve del templo de Angkor Wat (Camboya), se representa a un demonio practicando un aborto mediante la aplicación de presión en el abdomen de una mujer, siendo esta la primera evidencia visual conocida de un aborto por masaje.8 En 1762, se registra por primera vez en inglés la palabra shampoo (en referencia al lavado de cabello), derivada del hindi chāmpú, que se refería a un masaje capilar con aceites. En 1776, los misioneros franceses Jean Joseph Marie Amiot y Pierre-Martial Cibot traducen al francés un resumen del Huangdi neijing, que incluye una lista de plantas medicinales y técnicas de masaje, introduciendo en Europa el sistema médico chino, incluyendo el masaje medicinal.3 En 1779, el francés Pierre-Martial Cibot publica Notice du Cong-fou des Bonzes Tao-see, también conocido como El Cong-Fou del Tao-Tse, un resumen en francés de las técnicas médicas utilizadas por los sacerdotes taoístas. Este trabajo influyó en la historia de la fisioterapia y posiblemente inspiró la gimnasia sueca. Más adelante en Europa, la práctica fue denominada masso (‘amasar’).

Ventajas

Enfoque Mecánico: Cada maniobra de masaje ejerce fuerzas mecánicas sobre los tejidos, influyendo en su condición y bienestar. Impacto Fisiológico: El masaje no solo alivia el cansancio, sino que también se vincula con la práctica de ejercicios suaves, actividades gimnásticas y el uso de baños termales.

Medidas Preventivas: Se aplican cuando se identifican áreas tensas o propensas a lesiones mediante la palpación. Al definir estas áreas, se informa al receptor del masaje y se procede con el tratamiento adecuado. Al concluir, el terapeuta recomienda al paciente que combine el masaje con ejercicio moderado para mantener y prolongar los beneficios del tratamiento. Objetivos Terapéuticos: El masaje terapéutico se emplea para mejorar la circulación, restaurar la movilidad en tejidos dañados, aliviar el dolor y aumentar la conciencia sensorial. Importante destacar que el masaje terapéutico debe ser llevado a cabo únicamente por profesionales capacitados.

Aspectos Estéticos y de Higiene: Este tipo de masaje busca mejorar la apariencia externa, eliminando depósitos de grasa, restaurando el tono muscular y disipando la fatiga. Además de los resultados estéticos, este enfoque también tiene beneficios higiénicos, ya que alivia la fatiga en individuos sanos, generando un efecto estético.

En el Contexto Deportivo: El masaje deportivo se emplea para preparar al atleta antes, durante y después de su participación competitiva, optimizando su rendimiento. Aspectos Psicológicos y Emocionales/Relajación: La experiencia del contacto de una mano hábil brinda sensación de seguridad y confort, al mismo tiempo que contribuye a regular y aliviar la tensión tanto mental como física.

Contraindicaciones

Es esencial comprender las principales situaciones donde el masaje no es aconsejable, para garantizar una actuación segura y eficiente. Las contraindicaciones se relacionan con los casos en los que el masaje, de manera parcial o completa, no es adecuado. Por lo general, se refieren a la aplicación de masaje en áreas específicas. Por ejemplo, si alguien padece una afección arterial grave en las extremidades inferiores, sería apropiado administrar un masaje en el músculo trapecio, pero no en caso de tener edema.

A continuación, se presentan las contraindicaciones más relevantes:

  • Durante los tres primeros meses del embarazo. Después de este período y bajo prescripción médica, se puede aplicar masaje solo en posición sentada o recostada de lado, con técnicas suaves y evitando las áreas de las vértebras lumbares, el vientre y el tórax.
  • Después de cualquier tipo de cirugía (como una cesárea), se debe esperar seis meses antes de someter a la persona a una sesión de masaje.
  • Enfermedades infecciosas en la piel (como hongos, lupus), así como otras afecciones no infecciosas generalizadas (por ejemplo, dermatitis alérgica), úlceras por presión (UPP) y quemaduras.
  • Enfermedades vasculares inflamatorias (como flebitis), inflamación de los ganglios linfáticos, debilidad vascular y problemas de circulación graves.
  • Trombosis y embolia arterial debido al riesgo de embolia pulmonar u otros tejidos del cuerpo, venas varicosas y enfermedades cardíacas en general (como taquicardias e hipertensión arterial).
  • Inflamaciones agudas o patológicas con síntomas característicos: dolor, calor, enrojecimiento de la piel y aumento de volumen.
  • Hematomas, hemorragias recientes, heridas sin cicatrizar, esguinces recientes, contusiones, edemas recientes, derrames articulares, desgarros tendinosos.
  • Enfermedades agudas o en fase activa, como fiebre, náuseas, úlcera gástrica o úlcera duodenal.
  • Enfermedades metabólicas como la gota.
  • Fibrosis y enfermedades musculares degenerativas.
  • Enfermedades reumáticas en fase aguda.
  • Enfermedades infecciosas o tumorales.
  • Procesos inflamatorios bacterianos.
  • Problemas renales en fase aguda, cálculos renales, cálculos biliares.
  • Roturas o desgarros de músculos, vainas, tendones y ligamentos.
  • Traumatismos recientes y procedimientos quirúrgicos.
  • Enfermedades del sistema nervioso: lesiones de las vías piramidales, pacientes con compresión nerviosa.
  • Cáncer debido al riesgo de propagación de células.

En general, si el masaje no alivia el dolor y en cambio lo empeora, se debe considerar contraindicado. Esto podría indicar un nuevo problema o un diagnóstico incorrecto, por lo que en todos los casos es recomendable remitir al cliente a su médico para una nueva evaluación.

Técnica

El masaje consiste en la aplicación de manipulación manual sobre los tejidos blandos: piel, músculos y tejido conectivo, con el propósito de mejorar su función y estimular la circulación, relajación y sensación de bienestar. Su utilidad se extiende a aliviar o eliminar contracturas y tensiones musculares, optimizando la función general y asegurando un adecuado deslizamiento entre los tejidos. En la actualidad, la técnica manual se complementa con la terapia de percusión y dispositivos de masaje para alcanzar grupos musculares de difícil acceso manual.

Además de esto, las maniobras de masaje se dirigen a la recuperación y rehabilitación física de procesos patológicos y lesiones. Vale la pena resaltar que cuando el masaje proporciona relajación y bienestar, contribuye a la recuperación y el mantenimiento de la salud.11 Por lo tanto, incluso sin búsqueda deliberada, se convierte en una acción terapéutica en sí misma.

Formación

El uso profesional del masaje en el ámbito de la salud requiere un sólido entendimiento de la anatomía y fisiología humana. Asimismo, exige conocimientos sobre sus indicaciones y, en particular, sobre las contraindicaciones. Estos aspectos forman la base del entrenamiento tanto para futuros masajistas como fisioterapeutas.

La formación también aborda cuestiones éticas relacionadas con la práctica. El masajista debe tener la capacidad de discernir, a través de la recopilación de datos a partir de historiales clínicos y evaluaciones, cuándo es apropiado aplicar el masaje y cuándo no. Se le prepara para que, al entender el contexto que debe abordar, evite causar daños. En la actualidad, el masaje terapéutico es sinónimo de bienestar y salud.

Cuando el terapeuta trata a individuos con lesiones o enfermedades, es fundamental establecer comunicación con el médico del paciente y seguir sus indicaciones. Los profesionales que practican el masaje en sus distintas modalidades abarcan fisioterapeutas, médicos, masajistas y quiromasajistas. Si el masaje, en cualquiera de sus variantes, tiene una finalidad estrictamente terapéutica (masoterapia) —es decir, se emplea para tratar a personas con lesiones o enfermedades—, muchas jurisdicciones (como es el caso de España) lo consideran un acto de atención sanitaria. En consecuencia, debe ser realizado bajo prescripción médica por personal debidamente calificado, como los fisioterapeutas. Es esencial que cualquier manipulación corporal que implique algún riesgo sea supervisada por un médico.

Masaje y Sensación de Dolor

En 1940, en el Sevagram Ashram, Gandhi proporcionó masajes diarios de 15 minutos al paciente Parchure Shastri, un erudito en sánscrito que sufría de lepra. Es fundamental evitar causar dolor durante las maniobras de masaje. Por este motivo, es aconsejable estar atentos a las respuestas del individuo que recibe el masaje. Se debe iniciar el contacto de manera gradual y extendida, para luego enfocarse en las áreas más restringidas y tensas a medida que avanza el tratamiento.

Además, el masaje constituye un recurso efectivo para aliviar el dolor, ya que promueve la circulación y facilita el retorno venoso. Como mencionamos previamente, contribuye a drenar el exceso de linfa en áreas con edema. El masaje también libera las fibras nerviosas atrapadas debido a desequilibrios mecánicos en las articulaciones y los tejidos blandos circundantes, al relajar las zonas de tensión. Al aplicar una presión suave o sostenida sobre la piel durante el masaje, se estimulan los mecanorreceptores, que son sensores encargados de percibir los cambios causados por la energía mecánica, como el tacto, la presión y la vibración. Esta estimulación ayuda a «bloquear» la transmisión de señales dolorosas a través de la médula espinal hacia el cerebro, reduciendo así la percepción del dolor originada en los receptores de dolor (nociceptores).

Técnica con suavidad

La calidad de la sensibilidad implica la capacidad de percibir y entender el estado emocional, la personalidad y las acciones de los individuos, así como la naturaleza de las circunstancias y entornos que nos rodean en cada momento, con el propósito de actuar de manera beneficiosa para los demás. Combinada con las habilidades técnicas adquiridas (específicamente en el caso del masajista) para regular el contacto y el ritmo de las distintas maniobras —presión, velocidad y duración—, podemos influir en la sensación general de diversos estados de ánimo.

La práctica del masajista, al emplear tanto la técnica como la sensibilidad, logra generar un efecto equilibrante (relajante o tonificante) en el sistema nervioso del individuo que recibe el masaje. Además, a través de la escucha activa y el tacto terapéutico, el masaje resulta valioso como medio de apoyo emocional y, bajo supervisión médica previa, para mitigar el estrés provocado por el cáncer u otras enfermedades graves.

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